Travesía Sil de las Perlas - La Covona (24-07-2015)


Pepe Serrano

El pasado tres de julio un cuajado equipillo de Viana fuimos a hacer Valporquero, en concreto Sil de las Perlas-la Covona. Los implicados éramos: Quique, Pedro, Iván, Julio y el que os habla.

Llegamos a Valporquero a una hora razonable el viernes por la tarde, visitamos la Atalaya y la zona turística de la cueva de Valporquero. Tuvimos nuestro más y nuestro menos para elegir la zona de vivac, pero finalmente optamos por los contornos de la zona turística: mesas, hierba, fuente, y un sin fin de comodidades, que para lo espartanos que solemos ser los espéleos, no estaba nada mal.
Tuvimos una grata velada en una de las mesas de la zona turística y antes de irnos al saco decidimos levantarnos tempranito para hacer la travesía, así podríamos volver a Guadalajara el propio sábado por la tarde. Sabíamos que la travesía no se alargaría más de cinco horas.
Con los primeros rayos de sol me desperté y levanté a todo el mundo. Hubo sus justificadas quejas, pero todo el mundo se puso en pie. Desayunamos, preparamos el equipo y nos fuimos Iván y yo a colocar el segundo coche en la puerta de Covona.
Con el coche de Iván nos fuimos a la Atalaya, que es donde comienza el corto pateo hacia Sil de las Perlas. Desde la valla del parking sale una marcada senda que te lleva directamente a la boca.


Puerta de entrada al Sil



Ya en la boca, quitamos la famosa reja “de quita y pon”, y todos para adentro. Las rampas iniciales estaban en fijo, a excepción de un tramo,… que también dejamos en fijo. Estas rampas, que en algunas descripciones hablan de ellas como “destrepables”, no lo son. Si lo que quieres es irte por el primer pozo, las destrepas y que venga el GREIM a por el cadáver de alguno de los de tu equipo.


Rampas "destrepables"



Tras las rampas “no destrepables”, bajamos la preciosa Gran Campana, rodeamos el Púlpito, fuimos derechos al Paso de las Cuchillas y por fin en la Sala del Lago. Esta sala es especialmente bonita, y repleta de curiosísimas formaciones.


Cabecera estrecha del P30 en la Sala del Lago



La cabecera estrecha del P30 no nos dio especial guerra, y a partir de allí los rápeles van concatenados. Pedro y yo íbamos en cabeza equipando, Julio e Iván entre medias desmontando y pasando cuerdas –lo más ingrato-, y Quique a los dos sectores.
Mientras equipabamos el último largo del P53, además de oír el agua rugir, también oía un “follón” brutal abajo que parecía una fiesta, una despedida de soltero, o algo así.
Fuimos bajando todos y nos dimos cuenta que el “follón” era un grupo de 13 personas de una empresa de aventura que estaban haciendo el tramo acuático entrando por Valporquero.  Mientras bajaban los nuestros esa marabunta de la empresa de aventura se iban yendo, pero ¡horror!, un segundo grupo de otros trece aparecía de la oscuridad: ¡Para cortarnos las venas!
Intentamos adelantar a ese segundo grupo, cosa que logramos, hasta que llegamos a la Gran Cascada, donde estaba “atascado” el primero.
Iván comenzó a equipar deprisa la cadena que baja por el agua para adelantarlos, y como si de una carrera se tratase, bajamos a toda velocidad para pasar a toda la manada (eso sí, buena gente, pero gran multitud).


Tubo freático en la "M"



Nos costó dos o tres rápeles pasarlos a todos, pero a la “M” llegamos antes que ellos: ¡Uff! El paso apenas tenía agua y salimos muy contentos al exterior por Covona, donde… ¡Un tercer grupo de espeleo-aventura estaba haciendo los rápeles de las cascadas! ¡No me lo podía creer!


R30



"Multitud" en el R30


Julio el el R17


Base del R17


Río Torío junto a la carretera en el punto de abandono



Los guías tuvieron la deferencia de dejarnos pasar, además a cuerdas puestas. Con todo y con esto la travesía completa no llegó a las 4 horas.
Bajamos al río Torío, nos cambiamos de ropa y nos marchamos a la Atalaya, previa cervecita en el restaurante del puente a la que nos invitó Pedro.
En la Atalaya teníamos una potente historia por resolver, Iván había puesto las llaves de su coche en el sitio “no indicado” y se le metieron por los entresijos del interior del coche. Intentamos sacarlas con alambres, palitos, etc y no pudimos. En fin, una grúa tuvo que llevar el coche de vuelta, y un taxi a Julio e Ivan (24 horas más tarde)


Búsqueda infructuosa de las llaves



Más búsqueda infructuosa de las llaves



Consejos del autor:

1.- No hagas la travesía un fin de semana de julio o agosto, porque la parte acuática estará como el campo de batalla de Waterloo.

2.-Si te dicen: esconde la llave “aquí”, no la escondas “allí”, jeje  Wink












Topografía, descripción y ficha técnica en zona de descargas de este foro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario