Travesía Tonio - Cañuela (07-01-2011)

Tonio - Cañuela



Para no terminar estas Navidades sin la tradicional travesía, pensamos en la clásica de las clásicas, en la asequible de las asequibles y en la disfrutona de las disfrutonas, que es Tonio - Cañuela.


Alicia, Azahara y Dani saldrían el día de Reyes por la tarde, y Quique y yo (Pepe) el día siguiente de madrugada. Así hicimos y nos juntamos el 7 por la mañana en Bustablado, donde Quique y yo nos metimos un desayuno con roscón de reyes relleno de nata en el bar del pueblo que no se lo salta un gitano.


Salimos por fin para el parquin del nuevo acceso de Tonio y Cueto, por la pista asfaltada que sube desde Bustablado. En una pronunciada curva con coordenadas (datum E50)

Parquin
X= 448.267
Y=4.790.169
Z=622m

Sima Tonio
X= 449.225
Y=4790.606
Z=730m


paramos y nos equipamos para la travesía. Es característico el par de hayas que hay a mano derecha y que la carretera hace un leve ensanche en donde se pueden aparcar un par de coches. Justo donde se aparcan los coches y a mano izquierda, sale una senda ascendente que te lleva a Tonio en media hora -o a Cueto en hora y media-. Este horario de acceso es real, llegas a Tonio fresco, ya que solo hay 110 metros de desnivel. El habernos quitado la cuesta de Socueva ha sido una mejora considerable. ¡Ah!, es más cómodo y tiene menos desnivel el acceso a Tonio desde el parquin, que la subida a Cañuela desde la carretera.



Azahara resultó estar esa mañana resfriada, y Dani y ella decidieron entrar por Cañuela hacia nuestro encuentro. Aunque por cuestión de horarios era improbable que nos cruzáramos.
Dani se quedó con una copia de la topo de Isidoro y nosotros con la del E.C. Dijón, que es mucho más detallada.



Tras el paseo hacia la boca, saludar a los tritones del pilón y comentar las penurias del antiguo acceso desde Socueva, nos preparamos para entrar.



El primer pozo como siempre lleno de arañas, luego los otros dos pequeños y ya el primer pozo amplio, el del péndulo (P45). Este último año le han cambiado el anclaje de la cabecera y ahora tiene cadena inoxidable con argolla.







Como podéis ver en las fotos que he colgado, el pozo es majestuoso. No hay que bajarlo completamente, sino que a unos doce metros del fondo hay que coger un pasamanos que te lleva a una canal ascendente que te obliga a hacer una fácil trepada.









Tras la trepada bajamos un pozo rampa, otro P10 y a la Diaclasa Vertical, que es más un mito que la dificultad real que tiene. Es más costoso y estrecho el pasamanos de acceso a la cabecera que la diaclasa en sí. Para no poder pasar creo que tendrías que ser esférico.











La base de la diaclasa es estrecha y se ven las piedras amontonadas de las duras labores de desobstrucción que tuvieron que hacer sus exploradores. Desde ese minúsculo espacio caen una serie de pequeños pozos y travesías montadas en fijo.








Esas travesías te dejan en un pequeño balcón que da al segundo gran pozo de la travesía y, como el primero, con péndulo.







Tras el péndulo apareces en una sucesión de pozos amplios y cómodos que se encadenan de forma continuada y sin recoger cuerdas en ningún momento hasta la Gatera de la Borrasca.

El penúltimo de los pozos tiene un reaseguro característico que siempre tuve ganas de fotografiar.



Es sin duda este último tramo el más cómodo de toda la sima, hasta llegar a la Gatera de la Borrasca, que es un meandro estrecho -no llega a gatera- y descendente por cuyo fondo corre el escaso aporte de agua de Tonio. Su nombre se debe al rugido del viento al concentrarse en tan estrecha galería. He de decir que de cinco veces que he hecho la travesía, sólo en una ocasión la he visto con ese chorro brutal de aire. Este corto meandro termina súbitamente en un salto sobre la bóveda de la sala Olivier Guillaume de Cañuela. Este salto es de tan solo 20 metros, pero la sensación de vacío es semejante a la de la Torca del Carlista. Es una auténtica vivencia el hacer ese rapel, que tiene como característica el incomodo acceso al descuelgue.









Después de Quique llegó el turno de Alicia.







Al llegar abajo descansamos un poco, bebimos aguas y comimos algo. Después sacamos la topo y la brújula y Alicia aconsejó -como siempre debe hacerse- seguir hacia donde la topo nos decía. A mi me daba la impresión que había que ir un poco hacia arriba para ver la totalidad de la sala y orientarnos mejor. Bueno, todo mi paseo resultó ser una pérdida de tiempo y la dirección que recomendaba Alicia la correcta.




Por fin bajamos a la Antesala y descendimos el pequeño rapel que hay montado en un bloque. Desde allí la rampa se va suavizando y van apareciendo las bellas formaciones de Cañuela, que ya nos acompañarían hasta la salida.

Llegamos a la Galería del 10 de Agosto en donde oímos al río rugir de forma extraordinaria. Nos asomamos a la estrecha grieta de la que salía el ruido y vimos a unos treinta metros de profundidad y encajonado en un meandro el río de Cañuela.

Desaparecieron los bloques del suelo y aparecieron las primeras "sierras".



Desde allí al balcón y la salida por la izquierda sobre un paso expuesto, y que esta vez no tenía cuerda. Quique y Alicia lo pasaron muy bien, pero a mí es el típico paso que no me gusta un pelo.

No nos desviamos hacia la Galería de las Sierras porque Dani y Azahara estarían ya esperándonos fuera, así que de allí directos a la Encrucijada, pero eso sí, parando antes a beber un poco de un rico aporte.



Subimos la rampa del Bulevar y todo un paseo. Alicia y yo echamos durante el paseo un pitillo, ahora que ya no se puede en ningún sitio.



El P15 estaba desequipado, así que tuvimos que volver a sacar las cuerdas de la saca, bajar y guardarlas. Desde el Arco y siguiendo la galería hacia la derecha -según se baja- se llega a un resalte equipado con una cuerda de nudos y desde allí al pasamanos de entrada es tan solo otro breve paseo. El pasamanos le encantó a Quique.



El flash de la cámara se mojó en la Gatera de la Borrasca y dejó de funcionar, así que desde las primeras formaciones no pude hacer ni una foto más.


Ya tan solo la Galería de Entrada y a la calle.



No tuvimos ningún problema con la senda que baja desde la boca de Cañuela al puente que cruza el Asón, cosa que los que hayáis hecho la travesía sabéis que es todo un mérito. Cuando cruzamos el puente del Asón vimos a Azahara y a Dani sonrientes esperándonos.




No hay comentarios:

Publicar un comentario