Tonio - Cañuela (25 de febrero del 2012)




Guillermo Reguilón

El finde del 25 de febrero nos subimos para Ramales (una vez más) Dani y Azahara, nuestro segundo Dani y Diana Alicia y el que os escribe. Nos marchamos para hacer la travesía Tonio-cañuela. Es la primera travesía para Dani y Diana. Para el resto era simplemente visitar a una vieja conocida y a ver si por fin conseguíamos ver la galería de las sierras. En las múltiples visitas anteriores, con eso de las prisas por salir para dedicarnos a las chuletas siempre nos la habíamos pasado de largo.


Nos plantamos en el albergue de la federación el viernes por la noche, eso si previa parada en Sotopalacios para un pincho de tortilla y abastecernos de crema de orujo y una trenza para el desayuno y sin muchas emociones a la cama, que el sábado había que madrugar.
El despertador sonó a las razonables siete de la mañana, y después del desayuno, ya vestidos de romano, a los coches y corriendo a dejar un coche en la salida.
Aparcamos en el “parking” de Bustablado y iniciamos el paseíto hasta la boca. Esto no tiene nada que ver con el antiguo acceso desde Socueva.


Al fondo, la Fuente de los Tritones de Tonio

En menos de una hora estábamos en la boca y Dani empezó a equipar.
Detrás de él entró Alicia, de apoyo al equipador y para que se nos vaya fogueando, que ya toca.
A continuación las otras dos chicas, Diana, y siguiéndola muy de cerca Azahara, que ya esta supervisando a nuestros nuevos fichajes (Azahara, dentro de nada te ponemos a instalar simas). Por último entró Dani para echarme una mano al recuperar cuerda en los pozos.


Dani a punto de meterse en su primer turrón cántabro

El descenso fue muy fluido y fuimos pasando la cuerda que retirábamos directamente a Dani, para que nunca parase de equipar. Saludamos a nuestras amigas las arañas de los dos primeros pozos y nos volvimos a preguntas qué hace ahí esa cuerda rota que se ve colgando enfrente de la cabecera del P48.


Reunión de equipo en la repisa del P9 previo al P48


Dani y Azahara en la cabecera del P48

De nuevo pasamos por el péndulo guiado sobre cable de acero en el P48, nos volvimos a acordar de lo expuesto de la escalada de 5m sólo protegida por cable de acero y seguimos con los pozos.
Ah no! que antes toca sufrir con la diaclasa vertical. Como siempre salieron varias fotos “a traición” bastante divertidas.








La diaclasa vertical siempre nos regala fotos geniales

Después de reírnos un rato, y sorprendernos otra vez porque se nos quedase el casco enganchado al bajar la diaclasa entramos en las dos cuerdas fijas de pasamanos y nos tomamos un mini-descanso en la cabecera del P6+P4




Pasamanos entre el pozo rampa y el P6+P4

Aquí Dani tuvo sus más y sus menos con la instalación (hay que reconocer que no es del todo evidente y no pasaría nada por que se replantease esa parte de la travesía con una buena instalación inoxidable) y echamos un rato con eso de “¡quítate1, ¡pero no te sueltes1, ¡pero suelta tu línea de vida!, ¡no! ¡¿Qué haces?!...” vamos los caos de todas las cabeceras con cuatro personas en la repisa.
Al final nos encontramos todos en la repisa posterior al P55 y conseguimos recuperar la cuerda a la primera, que no teníamos todas con nosotros de conseguirlo.


Desde que tenemos mujeres en el club la fotografía subterránea no es lo mismo

Bueno, solo quedan tres pozos y estamos abajo. Guille, como te orientes siempre así de bien mal vamos, nos quedan todavía siete pozos mas el rápel a la sala.
Despistes de cuentas aparte enseguida estábamos otra vez montando cabeceras y recuperando cuerdas, y en una hora nos vimos en la entrada al meandro de la borrasca.


Cola para entrar en el meandro de la borrasca

A pesar de la corriente que notamos en los primeros pozos, aquí no se movía un átomo de aire, lo que hizo nuestra estancia más agradable.
Todos tuvimos nuestros más y nuestros menos hasta descolgarnos de la cadena de la cabecera, incluidos algunos pasos haciendo la croqueta y los clásicos marasmos de líneas de vida enredadas con el estribo, y un puño puesto en algún sitio “para colocarse el stop cómodamente”.
Cuando llegué a la sala estos ya habían devorado la mitad de los bocadillos, pero se portaron bien: me tenían reservado un bocata y me esperaron hasta que acabé con él.
Recogimos las cuerdas, y a buscar la salida.
Rapel por la cuerda fija, con nudo en medio, por supuesto, y empezamos a disfrutar de las impresionantes formaciones que cubren los techos de Cañuela.


Cola para disfrutar de rápel por cuerda fija que “rechasca” y no corre con nudo en medio


Que luego decís que no salgo en las fotos

Poco después, Azahara nos recordó lo mucho que le gustan las cuerdas con nudos, mientras resbalaba por otra de las cuerdas fijas.
Galería del 10 de agosto y sala del patinazo, más seca que otra cosa, y en un momento nos plantamos en la sala del vivac. Y yo no me voy de aquí sin ver la galería de las sierras!!!
Echamos un rato deambulado por la galería, vimos el vivac, algún que otro resbalón… y muchas risas… Desde aquí un paseíto hasta la sala de la encrucijada y trepada hacia el bulevar, que la gateras, mejor para otro día.


Clásica foto de equipo junto a las sierras

Un rápel rápido y limpio en el pozo del arca, y es un momento nos vimos en los pasamanos de salida. Eso si, antes de salir toca foto de equipo.


Victoria! Por desgracia Alicia se quedó otra vez sin salir de día por cañuela (tendrás que repetir)

Como siempre tuvimos nuestros más y nuestro menos hasta encontrar el sendero que baja directo al coche, pero gracias al carburero no nos perdimos demasiado. Al final, a las nueve en el coche, pero, como un plan de Viana no es nuestro si no tiene un poco de huerto, nos encontramos una rueda del coche pinchada.
Los tres chicos nos pusimos manos a la obra a ejercer de hombres y cambiamos la rueda enseguida. Y desde aquí a reponer fuerzas a base de chuletas, y hasta la próxima!

Guillermo Reguilón



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