Sima del Dos de Oros y Mata Asnos (10/05/2014)



El sábado pasado nos fuimos a echar vistazo a un hallazgo de Cesar, el Dos de Oros. Dando una vuelta en bicicleta por la serranía de Beteta vio la boca de dos curiosas simas que soplaban. El fin de semana siguiente ya estábamos un equipillo de Viana, acompañados de Carlos Puch, de camino a las prometedoras simas.

Nos hacía especial ilusión el explorarlas porque estaban justo encima de la cueva de la Ramera, y la posible conexión era todo un reto.

Lo primero que vimos al llegar a las bocas es que estaban marcadas, gran bajón. Si ya han sido exploradas y nadie sabe nada de ellas, es porque no deben dar mucho de sí.

Aún así montamos un rapel desde un árbol y bajamos el primer pozo, que debía ser de umos 8 metros. La base del primer pozo, que era una sala a la que se podía acceder desde ambas bosa, era de unos 25 metros y tenía dos gateras en ambos extremos. Nos metimos por la gatera que tenía "menos mala pinta", bueno se metió Alicia y detras todos los demás.

La gatera daba a otra sala de buenas dimensiones con un gran bloque desplomado en el centro. De esta sala partían dos galerías por las que se podía caminar comodamente, lastima que a los veinte metros se cerraran ambas sin posibilidad de continuación.

Julian comezó una escalada "a pelo" a una zona superior que parecía abrirse y una vez arriba, cuando se dio cuenta de que también aquello se cerraba, se le desmoronó la repisa sobre la que se apoyaba y cayó sobre Alicia. Gracias a Dios no pasó nada. Cosas de la espeleo.



Piedra que formaba la repisa que se le desmoronó a Julian




Galería "aguas arriba" que termina por cerrarse


Bonitas geodas que decoraban gran parte de una de las galerías


Galería "aguas abajo", donde por un orificio se sume el agua y da fin a la cavidad, y a nuestra esperanza.


Cesar en la primera parte de la estrechez


Cesar al final de la estrechez


Cesar saliendo de la estrechez

Con pocos frutos, pero contentos con la jornada paramos a comer bajo un árbol cercano, donde Carlos nos contó un montón de anécdotas de su dilatada vida en este mundo.

Como el plan se nos quedó corto nos fuimos a Mata Asnos. Entramos a las 5:30 de la tarde y salimos a las 11:00 -5 horas y media- que no está nada mal, habiendo llegado hasta el sifón terminal. Eparco puede dar fe de que terminamos "derrengados".

Las fotos que acompañan este breve relato las hizo Carlos Puch, un gran amigo de Viana.


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