Rubicera-Mortero de Astrana (26/07/2010)

RUBICERA - MORTERO DE ASTRANA



Antes de ponerme a escribir nada he de decir que esta es una de las travesías más completas y más bonitas que hemos hecho nunca. A todos nos ha sorprendido el encontrarnos con un recorrido mucho más técnico y largo de lo previsto, y de una belleza que en nada tiene que envidiar a las largas travesías de su entorno.


Como siempre salimos de Guadalajara con gran entusiasmo, y con las ultimas cuestiones de logística en la cabeza en un plis-plas nos montamos en el covhe y nos plantamos en Ramales, donde nos esperaba Quique. Sin perder un segundo más, nos fuimos Alicia, Guille, Quique y el que os habla a montar elMortero de Astrana. Era la primera vez que hacíamos algo en la Sierra del Hornijo y nos sorprendió lo bonito del Valle de Soba. En Astrana cogimos la pista de hormigón que te sube a las inmediaciones del Mortero, y allí, en donde hay un cartel inequívoco que señaliza la senda que te lleva a la boca, aparcamos el coche.

En un cuarto de hora llegamos al Mortero y Guille lo montó en menos de media hora. La ultima tirada tenia un roce, así que la próxima vez nos llevaremos el spitador para dejar esa tirada de cuerda en condiciones.







A la vuelta fuimos buscando algún sitio bueno para acampar en el valle de Soba, pero no había nada comparable al magnífico parque de las afueras de Ramales, por lo que constituidos en gabinete de crisis, decidimos irnos a Ramales. Fernando llegó a las 12 de la noche con Dani, Azahara y Esteban. Cenamos un poquito y al saco. Nos acostamos un poco tarde por lo que decidimos no madrugar para hacer la travesía.






A las nueve estábamos arriba, desayuno, queso de cabra que compro Fernando, preparativos y a los coches. Fuimos a la Rubicera desde el Collado del Asón; una bonita subida que no se hace demasiado dura.











Llegamos al destrepe entre farallones -o "hazas" como los llaman en Cantabria- que Esteban y Fernando bajaron sin cuerda pero los demás lo hicimos rapelando cuando por fin encontramos los anclajes. El destrepe no es que fuera imposible o "muy difícil", el problemas es que inmediatamente debajo hay un farallón de mas de 100 m., así que si te vas, adiós.









A unos cien metros del rapel hacia la izquierda está la boca de Rubicera. Antes de llegar te encuentras otra boca que no es. Ya en el portal de entrada de la cueva, paramos un poco para comer algo y cambiarnos de ropa.









Nos pusimos a andar por las grandes salas de entrada de la Rubicera en busca del paso de la licuadora. Quique le tenía un poco de respeto por la literatura del paso, " una gatera-pozo de unos 20m que se pasa sin cuerdas". Nos costó un poco encontrarla, pero cuando la pasamos resultó ser un paso muy sencillito y sin ninguna complicación.









La licuadora te deja en la zona laberíntica de la cueva, hasta llegar a la Sala del Balcón, primer zona reconocible.










Desde allí vas a las Salas de la MuelaSala Deslizante Sala del Tambor. Para salir definitivamente de la zona laberíntica que te deja en la cabecera delP31.












Desde allí te vas a la Galería de la Plancha. Que recibe ese nombre porque es de una sección triangular, parecida a la base de una plancha.



Pasando por una sucesión de galerías, perforadas por un P50 algunas de ellas, debes encontrar un paso entre bloques que te baja al rió de la Rubicera. A nosotros nos costó un poco encontrar este paso y nos metimos en galenas que están fuera de la ruta y en las que había papeles con notas en francés de la época de las exploraciones. Tras varios intentos, por fin dimos con el paso y bajamos un destrepe un poco expuesto, que por fin nos dejó en el río.



Todo el mundo se puso el neopreno menos yo, que en la primera marmita ya me había mojado hasta casi la cintura, y "de perdidos, al río" (bueno, sabía que de ese nivel no pasaría el agua). Seguimos río abajo y resulto ser, como afirman casi todos los que han hecho la travesía, el tramo más bonito. El agua no estaba muy fría.



Del río sales por una especie de gatera que te deja en la Vía Real. Este es un tramito corto pero de suelo completamente liso y horizontal. De ahí por un par de pasadizos con manchas de barro, que le dan cierto parecido a una piel de leopardo, llegas a un pequeño rapel equipado previo a una gran marmita










Tras esa marmita-lago, que se pasa sobre una repisa volada a la izquierda, te encuentras la cómoda gatera que te deja en un, también cómodo, balcón donde comienza el pasamanos -obra de arte del SSC- sobre el P80.

















Después del pasamanos tienes unos cuantos pozos ascendentes que te llevarán a otro par de pozos pequeños descendentes que te dejan en el lecho del río del Mortero de Astrana








Íbamos ya tan tocados que al llegar al río del Mortero no bajamos a ver la catarata del P178. Rápidamente, aunque con algunas marmitillas previas, apareció el lago que pasaron todos a modo de fiesta. Digo esto porque yo no tuve esa fiesta; como no me puse con los demás el neopreno me dio palo, y pereza, cambiarme y opté por el pasamanos -también obra de arte del SSC- que comienza con una cuerda ascendente de unos diez metros que te lleva a un pasamanos que va de lado a lado de las paredes del cañón del río. Es sin duda alguna el pasamanos más difícil de pasar que , personalmente, he hecho nunca. Te hace falta el pedal para salir de casi todos los tramos y el puño para remontar, en volado y a más de diez metros de altura , en muchos de ellos. Además es un pasamanos muy largo, con unos veinticinco o treinta tramos.






A partir de allí comenzó el tramo de las marmitas del río del Mortero de Astrana, que tampoco fue fácil. Muchas de ellas requerían el cruzarlas por pasamanos ascendentes a base de puño -y fuerza bruta-.

A Quique se le mojó la cámara, así que de esta bonita zona no tenemos ninguna foto. Volviendo a la travesía, llega un punto en que se termina el río y llegas a unas zonas fósiles que te llevan a la salida del Mortero. La salida son tres rempas de roca mojada y resbaladiza, equipadas en fijo con una cuerda que te llevan al agujero soplador, que realmente es una ventana a donde te lleva directamente una de las cuerdas de las rampas. Desde allí, y por una rampa de bloques llegas a la base del Mortero.

Ya en la calle fuimos saliendo de uno en uno por la cuerda que habíamos colocado el día anterior, para irnos al coche y volver a Ramales.

Tardamos al rededor de quince horas en hacer la travesía, lo que resultó ser mucho más de lo que habíamos previsto. Eramos un grupo numeroso y ninguno de nosotros la habíamos hecho previamente, así que como todos los que entendais un poco de esto sabeis, es lo que suele pasar.













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