Red del Silencio: Travesía Canal - Valle




Red del Silencio



Torca de la Canal - Cueva del Valle
Espéleo Romeros y Viana, plan conjunto



Desde hace ya un mes quedamos para hacer las travesías Torca de la Canal - Cueva del Valle y Torca Fría - Cueva del Lobo durante el puente de Todos los Santos. A través de internet supimos que el grupo Espéleo Romeros iba a hacer durante las mismas fechas la travesía Canal - Valle y quedamos con ellos para hacer la travesía juntos.


Por nuestra parte éramos, Azahara, Alicia, Dani y el que os habla -Pepe-, por parte de Espéleo Romeros, Jose Manuel, Jose Luís, Miguel Ángel, David. Los del plan de Cueva del Lobo llegaban por la noche a Vargas y eran Ángel, Fernando y Juan Luis.

Quedamos con nuestros amigos "online" en Rasines y de allí partimos todos para Cueva del Valle con intención de dejar un coche y desde allí ir a Torca de la Canal. Paramos en el sitio que propone Isidoro Ortiz y con su descripción y el GPS llegamos a Canal dando varias vueltas a todos los prados y bosques de la zona. Finalmente fue el GPS el que nos dejo en la boca.




Allí nos hicimos las fotos de familia de rigor con gran entusiasmo y regocijo.




Nos metimos a la torca temiendo un poco las estrecheces previas al P7, que son tres, siendo la peor la tercera. He de reconocer que, aún siendo la última de ellas realmente estrecha, son estrecheces amables, con suelo y techo liso y seco.



Inmediatamente después de las gateras aparece el P7 instalado en fijo, con unas cuerdas que dan un mínimo de garantías, por lo que nos tiramos por ellas sin dudarlo.




Y en la base del P7 nace un meandro acuchillado y serpenteante que en mi opinión es aún peor que las estrecheces previas. Este meandro se le da un aire al de Mata Asnos o al meandro de Tibia tras el primer P85, pero mucho más estrecho y escurridizo, aunque, también es verdad, mucho más corto -quizá unos quince metros-. Puede cruzarse a dos alturas y doy fe de que por arriba es más complicado. David fue el primero y lo cruzó por arriba y Miguel Ángel y yo le seguimos pero por la parte baja.




Como veis en la foto el meandro te da un respiro tras bajar por la cuerda que te deja en su base. Allí y tras un giro, llegas al Laminador Vertical, en donde es necesario ponerte en stopper en una de las líneas de vida para no refregarte la mano por la pared de R4.







Desde abajo aún tiene peor pinta









Afortunadamente al llegar a la base del Laminador Vertical terminan las penurias y tras unos veinte metros llegas al cruce con la travesía Torca de Caballos - Cueva del Valle. Canal corta la magnífica travesía en el punto llamado El Libro.




Hoy por hoy está totalmente inservible a causa de la humedad y de la despreocupación de la comunidad espeleológica, si bien sirve de referencia a los que vienen de Caballos para saber que ahí está la salida por Canal.




Pasado el libro y siguiendo a mano derecha según se sale del meandro de Canal aparece el primer laminador. Es muy bajo y con suelo de baro. La galería da un respiro y otro laminador de barro. En ese tramo haces la croqueta impunemente. Desde allí sales a otra salita.







En esta última foto podéis ver las manchas de barro del pecho que tienen Dani y Pepe después de haberse entregado al laminador. Tras esa sala, más laminadores.

La nueva tirada de laminadores es todavía más larga y te deja ante dos pozos concatenados P5 y P8, que te bajan a la base de una galería en la que los laminadores te habían dejado en su parte alta.






Unos cuantos laminadores más y a la gran Sala de la Lluvia, en la que dos enormes chimeneas vierten agua al suelo en forma de tormenta.





Un reflectante en la pared de enfrente te indica el camino hacia la trepada por la que continúa la ruta. ¿Cómo será esa ruta? Pues, más laminadores. Es increíble que pueda haber tantos y tan largos juntos. Se hacen especialmente demoledores los de la Galería de la Luna, así llamada por tener en el suelo unos orificios en forma de cráteres. En esta sala el suelo es de guijarros y los que no llevábamos rodilleras -los de Viana- las pasamos de quilo.




Entre la Galería de la Luna y la Galería del Sahara pasamos por una zona fuertemente concrecionada que, pese a tener el techo bajo, fue de lo más bonito de la cavidad.











En esa zona hicimos un parón para hacernos unas fotos, comer algo, beber y contemplar lo bonito de esas galerías.




La Galería del Sahara resultó ser también de techo bajo, y por fin llegamos a la Galería Cómoda que es lo suficientemente larga como para que te vayas reponiendo un poco de las horas que te has pasado arrodillándote por los laminadores.

Entre la Galería Cómoda y la Playa hay una rampa barroso-arenosa que baja unos quince metros.







Como veis, el suelo de la galería que aparece en la última foto es de una arena fina sobre la que da gusto andar. Continuamos manteniendo estos estándares de comodidad hasta bajar a la Galería de la Playa en donde hicimos un buen parón para beber, coger agua y comer algo.

La Playa no es más que el punto de encuentro con el río Silencio, que ya mantendremos hasta la salida por Valle. Comenzamos a seguir el curso del río y nos encontramos con un cañón que no desmerece del de Rubicera o Mortero de Astrana.






Es una pena que el bonito cañón del río Silencio se vea interrumpido en cuatro ocasiones por hundimientos de bloques que lo colapsan casi hasta el techo.

Saliendo ya del segundo caos de bloques aparece un corto tramo -unos quince metros- que ya te moja por encima de la cintura.





Entre el segundo y tercer caos de bloques viniendo desde Canal y a modo de curiosidad vimos una anguila, pero no en la Galería de las Anguilas, sino a una hora de la salida. Es increíble que se metan tan dentro de la cueva. Comentamos que lo harían para desovar, porque si no, no tiene ninguna explicación. ¿Que podrían comer allí dentro?

David consiguió hacerle una foto y si os fijáis parece una culebrilla pero con dos pequeñas aletas un poquito detrás de la cabeza.


El penúltimo caos de bloques se cruzaba por una rampa de barro que te hacía pasar por una cornisa, también de barro que te obligaba a progresar tumbado y en la que estabas totalmente vendido. Es quizá el paso más expuesto de toda la travesía. Al terminar este caos de bloques llegas a la Galería de las Anguilas que se cruza pegadito a la pared de la izquierda y te lleva al último caos de bloques del que sales por el Paso Soplador. Desde allí otro paso más con agua hasta la cintura y a la calle.

Allí nos esperaban algunos familiares de los miembros de Espéleo Romeros. Una entrañable despedida y cada mochuelo a su olivo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario